Las nubes son mucho más interesantes de lo que nos parecen y nos aportan mucha más información de la que creemos. Te puede parecer un tema aburrido pero puede que sean uno de esos grandes descubrimientos que enseñar a los niños en el día mundial del medio ambiente, por ejemplo.
¿Recuerdas aquel anuncio de compresas que se preguntaba a qué huelen las nubes? En este post no vamos a responder a eso (porque no lo sabemos) pero sí vamos a dar respuesta a preguntas como de dónde salen las nubes o cuántos tipos de nubes existen y cómo se llaman.
Una nube, según la definición que encontramos en el diccionario, es una masa visible suspendida en la atmósfera, de color y densidad variable, formada por la acumulación de partículas diminutas de agua, o de agua y hielo, como consecuencia de la condensación del vapor de agua atmosférico.
También se puede definir una nube como la acumulación de partículas de polvo, humo u otras sustancias que adquiere el aspecto de una nube y oscurece el sol o enturbia el ambiente.
Pero en el post de hoy te hablamos de la primera acepción, de las nubes que todos conocemos y que dibujamos de pequeños como si fuera una masa de algodón flotante.
Como hemos dicho, la formación de una nube es consecuencia del calentamiento de una masa de aire en la superficie terrestre. El calor hace que ésta se eleve hasta llegar a su punto de rocío, que será cuando el vapor de agua se condense y forme pequeñas gotas de agua o de hielo que se agrupan entre sí formando las nubes.
Para que una nube se forme hace falta la presencia de vapor de agua en la atmósfera, partículas que permitan su condensación y temperaturas bajas. Pero, ¿cuál es ese proceso de formación de las nubes?
El movimiento del aire juega un importante papel en la formación de las nubes y en la forma en la que éstas se desarrollan. Es, por tanto, responsable de la morfología de las nubes, que podemos clasificar en tres grandes tipos en función del viento:
Tienen aspecto de pluma de ave y se encuentran entre los 7 y los 13 kilómetros de altitud. No son nubes que precipiten pero pueden indicar que se aproxima un cambio meteorológico.
En este tipo de nubes encontramos tres subtipos:
Se encuentran a una altura de entre 3 y 6 kilómetros. Son las que cubren total o parcialmente el cielo y tienen aspecto uniforme o fibroso. Suelen ser de coloración grisácea. Tampoco precipitan y las hay de tres categorías:
Son las nubes con aspecto de algodón, con un gran desarrollo vertical y que pueden llegar a precipitar. Esta nube con lluvia se forma por debajo de los 3 kilómetros de altitud y la hay de tres tipos:
Otro detalle interesante sobre las nubes es que, a pesar de que flotan, pueden pesar toneladas. Te cuestionarás entonces qué es lo que les permite permanecer suspendidas en la atmósfera.
Esto es debido a que su masa es menor que la del aire que las rodea, que es, al fin y al cabo, el que las ‘hace flotar’ y las mantiene ‘arriba’.
Ya sabemos, por tanto, de dónde provienen las nubes pero si te preguntas también por qué las nubes se mueven, la respuesta está en el viento, que las hace cambiar de forma y de posición e incluso de espesor y densidad, por eso no son iguales las nubes blancas que las nubes de tormenta, por ejemplo.
Las nubes nos parecen algo tan cotidiano que no nos paramos a pensar en la importancia que tienen para los seres vivos en el planeta. Igual que podemos provocar una lluvia ácida por la contaminación, también esas gotas de agua acumulada que forman las nubes tienen una incidencia fundamental en el ciclo del agua, aportando las precipitaciones necesarias.
También tienen influencia en el tiempo y en el clima de un lugar, de ahí que sean imprescindibles en el medio ambiente.