Actualmente, la sobrepesca es uno de los mayores problemas ambientales ya que afecta a la biodiversidad y a la sostenibilidad de los ecosistemas marinos. Si quieres saber más sobre la sobrepesca y cómo frenarla para proteger nuestros océanos nosotros te lo contamos.
Aunque la pesca es una actividad esencial para muchos, su explotación descontrolada está poniendo en peligro de extinción a muchas especies. Debido a prácticas pesqueras insostenibles que agotan los recursos sin dar tiempo a su recuperación, nuestros mares están en peligro.
La sobrepesca afecta a los ecosistemas y a las comunidades dónde la pesca es la actividad principal para el sustento de las familias. Además, la falta de regulación y la alta demanda de productos marinos están acelerando esta crisis. Sin peces en el mar, la cadena alimentaria se rompe.
La sobrepesca pone en riesgo el equilibrio marino generando graves consecuencias a largo plazo si no se toman medidas urgentes para controlarla. Hoy te contamos qué es la sobrepesca, sus principales causas y cómo podemos frenarla para proteger los ecosistemas marinos.
La pesca es uno de los factores más importantes que contribuyen a la disminución de las especies marinas en los océanos. Por lo general, la captura de peces no es mala para el océano. El problema viene cuando los peces se pescan más rápido de lo que pueden reproducirse.
La sobrepesca ocurre cuando peces y otras especies marinas son capturados a un ritmo más rápido del que pueden reproducirse. Esto crea un desequilibrio en los ecosistemas, generando una reducción en la población de algunas especies, afectando a toda la cadena alimentaria.
En los últimos 50 años la cantidad de especies sobreexplotadas a nivel mundial se ha triplicado. Según la organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, actualmente un tercio de las pesquerías están presionadas más allá de sus límites biológicos.
Son varios los efectos y consecuencias desfavorables que causa la explotación descontrolada de los recursos marinos y el cambio climático. A continuación, te explicamos cuatro de ellos:
Para poder abordar el problema y ponerle solución, primero hay que entender cuales son sus causas. A continuación, te las explicamos:
Las flotas pesqueras industriales utilizan tecnología avanzada para capturar enormes cantidades de peces en poco tiempo, muchas veces sin dejar oportunidad de recuperación para las especies. Las redes de arrastre y la pesca con explosivos son algunas de las técnicas más destructivas.
Muy relacionada con la pesca industrial intensiva encontramos otra de las causas, la sobrecapacidad de los barcos. Actualmente, unos 4 millones de barcos pesqueros de diversos tamaños salen al océano con una capacidad y una eficiencia cada vez mayores para capturar peces.
A medida que crece la presión de la pesca, aumenta también la probabilidad de daños a la estructura u función de los ecosistemas oceánicos. La inadecuada cooperación y capacidad gubernamental para controlar la pesca y el comercio pesquero contribuyen a los actuales problemas en los océanos.
La pesca ilegal, no declarada ni reglamentada, contribuye significativamente a la sobrepesca. En numerosas ocasiones, los barcos operan sin respetar los límites establecidos, capturando especies protegidas.
El consumo de pescado ha aumentado exponencialmente en las últimas décadas. Esto ha llevado a una mayor presión sobre las poblaciones de peces. La falta de información sobre la procedencia del pescado que compramos también agrava el problema.
En las operaciones de pesca, grandes cantidades de peces y otras especies marinas son capturadas accidentalmente y luego se descartan, muertos o moribundos, de vuelta al mar. Este desperdicio afecta especialmente a tiburones, tortugas y delfines.
Afortunadamente, todavía estamos a tiempo para combatir la sobrepesca y restaurar la salud de nuestros océanos. Algunas de las soluciones y acciones clave que se pueden llevar a cabo para ello son las siguientes:
Existen certificaciones como MSC (Marine Stewardship Council) y ASC (Aquaculture Stewardship Council) que garantizan que el pescado proviene de fuentes sostenibles. Al elegir productos con estos sellos, estamos apoyando a las pesquerías responsables.
Las prácticas de pesca sostenible son imprescindibles para asegurarnos de que protegemos el océano, los mares y el medio ambiente a la vez que aprovechamos los recursos marítimos que necesitamos como sociedad, siempre de forma responsable.
Es fundamental que los gobiernos y organizaciones refuercen la regulación y supervisión de la pesca. Esto incluye establecer límites de captura, prohibir las prácticas destructivas y aplicar sanciones severas a quienes infrinjan las normativas.
Nosotros como consumidores tenemos un papel clave en la lucha contra la sobrepesca. Algunas acciones que podemos tomar son:
Los espacios marinos protegidos permiten que los ecosistemas se regeneren y las especies se recuperen. Estas zonas funcionan como refugios para peces y otras especies marinas, asegurando la continuidad de la vida en los océanos.
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