Todas las instalaciones eléctricas están formadas por diferentes componentes. Uno de ellos es el fusible que es un aparato que tiene la función de cortar, interrumpir o fundir la corriente eléctrica cuando circula en unas cantidades excesivas.

Fusible, ¿para qué sirve?

El fusible sirve para evitar que este exceso de corriente provoque un cortocircuito o produzca una avería en la parte interna de los electrodomésticos que están conectados a la corriente eléctrica. Además, se trata de un elemento importante porque puede evitar un incendio o grandes desperfectos.

Este elemento es fácilmente reconocible por su simbología. El símbolo del fusible es un rectángulo atravesado por una línea recta. Esa línea representa el circuito eléctrico y el rectángulo sería el fusible que de algún modo regula la cantidad de corriente eléctrica que circula por ese circuito eléctrico.

El fusible está formado por una lámina que está fabricada con una aleación de metal que resalta por tener un punto de fusión bajo. Antes de colocar el fusible en el circuito, se estudian sus características para ubicarlo en un punto estratégico en el que saltaría si la intensidad de la corriente eléctrica supera los niveles recomendados.

Este elemento está presente en todas las construcciones que tengan un circuito eléctrico interno. El fusible está en casa o en cualquier tipo de establecimiento en los que haya dispositivos conectados a la corriente eléctrica. Si se da el caso de que no existe ningún problema eléctrico el fusible pasaría totalmente desapercibido, pero si se diera esa circunstancia el fusible sería el artículo que proporciona protección a ese lugar.

A todo esto hay que sumar que el fusible aporta otras funciones. Gracias a este apartado es posible tener todos los aparatos eléctricos conectados aunque haya una tormenta, ya que aporta la seguridad de regular un posible exceso de corriente eléctrica.