Cómo purgar los radiadores de casa: consejos y pasos

13 Octubre 2021 - Actualizado 09 Febrero 2023

No falla; llegan los primeros días fríos del año, vas a poner la calefacción y resulta que algo no funciona del todo bien. Los radiadores, que llevan más de cinco meses sin dejar pasar el agua por su interior, han cogido aire.

Podrías notarlo o no, pero al final de mes probablemente terminarás pagando un sobrecoste en la factura. Es muy sencillo: como el sistema necesita más esfuerzo para calentar lo mismo, el consumo energético aumenta de forma imperceptible. Vamos, todo un problemón.

Esto no significa que tu caldera o tus radiadiores estén estropeados, pero sí que necesitan una buena revisión para eliminar ese oxígeno atrapado tras la evaporación del agua. Lo que comúnmente se conoce como purgar.

Si nunca lo has hecho o te parece demasiado complicado, tranquilo. En este post te vamos a intentar explicar todo lo necesario para que lo hagas en casa sin necesidad de un técnico o de desembolsar dinero extra.

Hay que dejar claro que esta “limpieza” del sistema no es opcional, y que siempre ha de hacerse antes de que comience la temporada de frío, o cada ciertos meses. De lo contrario sí que podrías terminar con un sistema de calefacción averiado.

¿Cómo sé si tengo que purgar los radiadores?

Deberías hacerlo indistintamente de si notas algo raro o no. Es la mejor manera de evitar sobrecostes a largo plazo, y no te llevará más de 10 minutos. Eso sí, hay algunas pistas que te pueden ayudar a saber con toda seguridad si el sistema necesita un purgado.

Lo primero es el ruido. Se trata de un sonido parecido a un gorgoteo que recorre ciertas partes de la instalación. No sabrás de dónde proviene exactamente, pero lo oirás con claridad la primera vez que enciendas la calefacción.

Lo segundo es la temperatura. Dejas el termostato un tiempo prudencial encendido, vas a cualquier radiador y lo tocas con la mano en su parte superior. ¿Está más fría que la inferior? Eso es seña inequívoca de que hace falta purgarlo.

Podrías haber dejado pasar por alto estas señales y seguir con tu vida como si nada. Al cabo de un par de meses descubrirías que estás consumiendo un 40% o 50% más que hace justo un año. Eso, a pesar de poner la calefacción a temperatura parecida y durante el mismo tiempo.

Todo ello te indica la necesidad de limpiar el sistema; se han quedado burbujas de aire atrapadas por la evaporación del agua tras pasar demasiado tiempo sin funcionar. Y claro, ese oxígeno no puede escapar a no ser que lo ayudes.

¿Qué pasa si no purgo el sistema de calefacción?

Se te podría pasar por la cabeza ignorarlo y utilizar la calefacción como si nada. Aunque no tendrás ningún problema aparente en las primeras semanas (dejando de lado el consumo), estarás dañando lentamente el sistema.

Así mismo lo indican desde Válvulas Arco. Las incidencias van desde simples molestias hasta averías bastante graves que te harán gastarte mucho dinero:

  • Corrosión por oxígeno: el aire acumulado es un elemento oxidante.
  • Bolsas de aire: actúan como una barrera e impiden que el agua llegue y circule como es debido por los emisores, haciendo que pierdan eficiencia.
  • Mala circulación del circuito caloportador.
  • Cavitación en las bombas de circulación.
  • Ruido del aire que pasa por las tuberías.

El oxígeno llega al circuito a través de varias vías. Puede ser que cuando se llenó el circuito se acumulara algo de aire. No suele ser una gran cantidad y es fácil de purgar. Recordemos que el sistema es cerrado y no tendría por qué entrar ningún agente externo.

Ahora bien, también es posible que se haya filtrado este oxígeno a través de poros. Es algo especialmente habitual en instalaciones con bastantes años. Se da también por huecos en las uniones o por la propia “porosidad de la tubería”.

Cómo purgar los radiadores de casa

Olvídate de herramientas, del técnico y de llamar a ese vecino manitas que siempre te arregla todo en casa. Purgar los radiadores es algo bien sencillo siempre y cuando sepas dónde y cómo tocar.

Revisa que la caldera de gas está encendida y en modo calefacción. Si es un sistema individual es preferible dejarlo apagado unas horas prudenciales antes de purgar, para dejar que el aire suba hacia la parte superior del radiador.

Ahora llega el momento de acudir a los radiadores. ¿Por cuál empezar? En casas de una sola planta hay que seguir el curso de agua por el sistema y pararnos en el primer radiador. Es decir, el que esté más cerca de la caldera.

En viviendas de varias plantas lo normal es empezar por los pisos superiores. El aire habrá ido a parar a esos radiadores porque pesa menos que el agua y tiende a subir (por eso lo de la parte superior más fría que la inferior).

Identifica el purgador del radiador; es un cabezal de llave habitualmente ubicado en la parte superior izquierda del mismo. Ahora coloca un recipiente debajo. Te puede valer un tupper o una cacerola.

La idea es que abras dicha llave con un destornillador o una moneda (tienen una hendidura por la que encaja a la perfección). Tienes que girarla hacia la izquierda, en sentido contrario a las agujas del reloj, y muy lentamente.

Empezará a salir tanto aire maloliente como agua. Aquí lo importante es que revises el caudal del chorro. Al principio y mientas quede aire en el sistema, saldrá de forma irregular, como a borbotones. Tendrás que cerrar el tornillo cuando ese caudal se estabilice.

Ahora vuelve a la caldera y revisa que la presión se encuentra entre 1 y 1,5 bares. Si no sabes donde mirar puedes acudir al manual de instrucciones de tu modelo. De todas formas, suele ser un marcador parpadeante muy fácil de identificar. ¿Está por encima?

En ese caso necesitarás repetir la operación con el siguiente radiador, por orden de lejanía. Hazlo con tantos radiadores como necesites hasta obtener la presión indicada. Y ya está ¡sistema purgado!

¿Y en un sistema de calefacción central?

Para purgar los radiadores en un sistema de calefacción central no hay que hacer nada muy diferente. Lo único es que, antes de ponerte manos a la obra, contactes con el responsable de la instalación.

Este será el que te dirá si ya se ha llenado de agua la calefacción y si es posible proceder al purgado. Llevas a cabo la operación y cuando terminas, en vez de ir a la caldera para comprobar los bares, se lo haces saber a la misma persona responsable.

Es importante hacer esto último porque solo él es capaz de revisar la caldera central. Si este componente no está bien configurado, dará igual que el resto de las instalaciones individuales se encuentren purgadas.

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