¿Cómo podemos cuidar la capa de ozono?: consejos y más

16 Septiembre 2021 11:00 6 min

Hace tres décadas el mundo decidió poner remedio a una enfermedad con varios siglos de antigüedad. La actividad humana intensiva iniciada en la revolución industrial había puesto en jaque a la única barrera que nos separa de la extinción: la capa de ozono.

Por eso, en 1987 la ONU coció en el Convenio de Viena para la protección de la capa de ozono lo que dos años después se convertiría en el Protocolo Montreal, una de las mayores salvaguardas de la especie.

"La emisión en todo el mundo de ciertas sustancias puede agotar considerablemente y modificar la capa de ozono en una forma que podría tener repercusiones nocivas sobre la salud y el medioambiente”, suscribía el acuerdo.

Kofi Annan, quien por entonces era secretario general de Naciones Unidas, defendía aquel protocolo como el “acuerdo internacional con más éxito hasta la fecha”. Y es que sí, su aplicación ha servido para revertir el daño provocado sobre este conjunto de gases atmosféricos.

Ha hecho bien su trabajo durante las últimas tres décadas”, sostiene el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

La capa de ozono está en camino de recuperarse. La cooperación que hemos visto bajo el Protocolo de Montreal es exactamente lo que se necesita ahora para enfrentar el cambio climático, una amenaza igualmente existencial para nuestras sociedades”.

Por ese motivo, hoy, 16 de septiembre, se celebra el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, fecha que conmemora la firma del acuerdo y que marca el inicio de la recuperación de nuestro escudo planetario.

Del agujero de la capa de ozono al Protocolo Montreal

En 1974 los científicos Mario J. Molina y F. F. Rowland publicaron en la revista Nature un artículo que conmocionó el mundo. En él se explicaba cómo el ser humano estaba destruyendo la capa de ozono.

Y más importante, cómo ese proceso se había acelerado en los últimos años por culpa de la emisión de sustancias como los clorofluorocarbonos. Su proliferación en aparatos de refrigeración y en aerosoles eran los responsables de la catástrofe,

¿Por qué ese material y no otro? Las empresas apostaban por los CFC porque son muy estables y resultan sencillos de manipular. El problema es que al llegar a la estratosfera se rompen liberando átomos de cloro: el principal enemigo de las moléculas de ozono.

En el estudio también se cuantificaba el agujero de la capa de ozono, algo que hasta entonces solo se intuía y no fomentaba ninguna acción política. Pocos años después, nacería el Protocolo de Montreal motivado por esta investigación.

Y claro, lo primero que hizo aquel acuerdo fue prohibir los mencionados clorofluorocarbonos. Se establecieron grupos de países por nivel de contaminación y pasaron a marcarse un total de 96 productos químicos.

Su prohibición ha permitido tres décadas después, reducir casi por completo la emisión de CFC, y mejorar el control sobre el agujero. En 2018 un estudio de la OMM concluyó que el protocolo podría ayudar a recuperar la capa de ozono en el Ártico y el hemisferio norte.

En 2035 habría regresado a latitudes elevadas, en 2050 a latitudes inferiores, y en 2060 a la región ártica; la más perjudicada de largo por este problema medioambiental. ¿Por qué tanto tiempo de espera?

Aunque se han reducido las emisiones, los gases emitidos durante las décadas anteriores al acuerdo se mantendrán en la atmósfera durante muchos años. “Todavía hay cloro y bromo más que suficiente en la atmósfera para destruir el ozono en ciertas altitudes”.

El agujero que va y viene

Descubierto en 1985, este boquete estratosférico situado en la región de la Antártida no ha dejado de sufrir variaciones en los últimos años. Sus oscilaciones son estacionales, y provocan que cada primavera el agujero crezca en tamaño y profundidad.

En esa zona, donde no cubre la capa de ozono, las longitudes de onda UVB de luz ultravioleta llegan directamente a la superficie terrestre. Esto, trasladado a una zona poblada del mundo, supondría un aumento de los casos de cáncer de piel, cataratas y quemaduras.

El estudio de Rowland y Molina detectó además que la ausencia de dicha protección también estaba afectando a plantas y animales. Esto, a pesar de que la capa solo tiene unos 3 milímetros de grosor. Es nuestra barrera contra la radiación UV.

De ahí la preocupación de su crecimiento. El año pasado, por ejemplo, se detectó el agujero más grande jamás captado en el hemisferio norte; una falla de casi un millón de kilómetros cuadrados. ¿El causante? Un vórtice polar muy intenso.

agujero capa ozono

La capa de ozono no solo sufre la actividad humana, sino que también está condicionada por los efectos metereológicos y las presiones oscilantes de la atmósfera.

La distribución y cantidad de ozono estratosférico depende de la temperatura y la circulación, por lo que los cambios en el clima afectarán la distribución del ozono”, apuntan en Tiempo.

Los gases de efecto invernadero de larga duración calientan la troposfera, pero enfrían la estratosfera, lo que provoca cambios en la circulación global, afecta la estabilidad de los vórtices invernales polares y cambia los patrones climáticos”.

Poner nuestro granito de arena es fundamental para garantizar su existencia y la nuestra.

Cómo cuidar la capa de ozono desde casa

Podrías pensar que el agujero de la capa de ozono no te afecta en nada. Al fin y al cabo no has podido ver de primera mano ningún efecto real en tu día a día. Es cierto, pero solo por ahora. La clave de la concienciación está en el futuro.

Un estudio del científico Paul Young de la Universidad de Lancaster publicado recientemente aseguraba que la conservación de la capa también ha ayudado a combatir el calentamiento global.

A finales de este siglo, alrededor del año 2100, el exceso de dióxido de carbono que hubiera llegado a la atmósfera habría causado el incremento de 0,8 grados en la temperatura terrestre. Pero además, los SAO también son gases de efecto invernadero, o sea que ellos solos hubieran desencadenado 1,7 grados más”.

Por lo tanto sí, está en nuestra mano evitar que la cadena natural que permite la supervivencia del planeta no desaparezca. Y eso, aunque parezca imposible, también puede hacerse desde casa.

El objetivo es evitar los SAO, las sustancias que atacan a la capa de ozono.

  • Reduce el uso del coche de combustión y viaja menos en avión y barco: cámbiate a la electrificación y utiliza más el transporte público.
  • Mejora tu estilo de conducción: evita los acelerones bruscos y usa siempre marchas largas. No te olvides del mantenimiento.
  • Evita los aerosoles: habituales en desodorantes, insecticidas y perfumes. Apuesta siempre por otro tipo de aplicaciones.
  • Cuidado con los extintores: si tienes que apagar un incendio, úsalos con precaución y siempre como última medida. Trata de evitar extintores como halones.
  • Compra productos de kilómetro cero: la economía circular permite reducir muchos procesos de fabricación que emiten gases contaminantes. Estos artículos, además, no provienen de otros rincones del mundo, y su transporte agrede menos a la capa de ozono.
  • Sustituye los productos de limpieza: en lugar de utilizar los artículos químicos tradicionales para limpiar tu casa, apuesta por soluciones caseras basadas en el vinagre y el bicarbonato. Si no puedes, busca bien las alternativas más ecológicas (señaladas en etiquetado).
  • Adquiere bombillas de bajo consumo: estas requieren menos energía para funcionar, y por tanto reducen la producción de electricidad.
  • Revisa periódicamente el aire acondicionado: cuida bien los conductos de gases, porque las roturas dañan mucho la atmósfera. Lo mismo aplica al congelador.

En EnergyGO estamos comprometidos con el cuidado del medioambiente y de la capa de ozono. Por eso solo ofrecemos energía 100% limpia y nacional. El futuro es de todos y así debemos trabajarlo.

Entra en nuestra web o llama al 900 622 700 si tú también quieres poner tu granito a la conservación de nuestro escudo contra los rayos ultravioleta.

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