Contenido
La bomba de calor es un sistema de climatización para el hogar que sirve para verano e invierno. Además, con ella calentamos el agua sanitaria con la que te duchas. Con todo ese trabajo a sus espaldas, es normal que se averíe de vez en cuando, y falta saber cuál es el problema.
Lo más importante es conocer primero cuál es la causa del problema. De esta forma podremos reparar la bomba de calor de forma adecuada. Dependiendo de si es de aerotermia, geotermia o hidrónica el origen puede estar en un sitio u otro.
Por norma general, cuando la bomba de calor deja de funcionar o se comporta de forma extraña solemos llamar al técnico, pero eso lleva tiempo y dependiendo de la fecha, largas esperas. Para ayudarte, haremos una guía para que sepas cómo identificar y reparar una bomba de calor.
Las averías que afectan a las bombas de calor suelen ser diferentes o causadas por motivos diferentes. Esto varía en función del modelo de bomba que sufra la avería.
Este es el sistema más popular en las instalaciones para la calefacción y la climatización de una vivienda o de un local. La gran ventaja que tiene es su eficiencia energética y que funciona con luz.
Este aparato actúa de forma similar a los aires acondicionados tradicionales. La principal diferencia es que no emite aire caliente o fría, sino agua que llega a los radiadores o suelo radiante.
Existen dos tipos de equipos de aerotermia. Por un lado, está el aire acondicionado y por el otro, la bomba de calor para calefacción por agua.
El problema más común en las bombas de calor por geotermia es que se hayan dimensionado de forma errónea. Si esto sucede, cuanto más tiempo esté en uso, peores serán los efectos.
Este problema tiene importancia sobre todo para nuestro bolsillo, ya que la máquina tendrá que trabajar mucho más para llegar a la temperatura deseada en la vivienda. Otro de los efectos de una avería en la bomba de calor son el congelamiento de los pozos o la rotura del compresor, por ejemplo.
En función del origen, reparar la bomba y cambiar las piezas puede ser sencillo y barato, o no. Si el problema es una mala regulación, solo tienes que llamar a un técnico especializado que modifique los parámetros que vienen establecidos por defecto a unos más eficientes.
De lo contrario, si el que está averiado es el compresor, la gravedad del problema aumenta. Esta avería se da cuando el técnico no utiliza el deposito de inercia en la instalación, lo que mantiene la geotermia en posición de arranque todo el rato.
La bomba de calor, como ya hemos visto, es un aparato muy versátil que calienta y enfría las estancias de forma muy eficiente. Pero como cualquier otro dispositivo, puede sufrir averías comunes que afecten a su funcionamiento. Hoy te hablamos de las averías más frecuentes.
El compresor es una parte fundamental y el eje central de la bomba. En ocasiones puede fallar o estropearse por desgaste o problemas eléctricos. Si ves que la bomba de aire no produce calor o frío, seguramente el compresor tenga la culpa.
Si el compresor no arranca puede deberse a múltiples factores, como una falla eléctrica, problemas de termostato, con el sensor de temperatura, por falta de refrigerante, problemas en la placa de circuito, bloqueo del arranque o problemas de refrigeración.
Si tu bomba de calor no arranca lo primero que debes hacer es comprobar el termostato. Revisa si está en la función heat o de invierno y comprueba que los circuitos que alimentan al aire acondicionado no tengan el diferencial o el magnetotérmico inactivo.
Si tu bomba de calor no arranca en modo frío o modo de refrigeración puede deberse a distintos factores. Los más comunes son una falla eléctrica, un termostato mal configurado, fallos en la válvula de inversión, o problemas con el sensor de temperatura exterior.
También puede deberse a que no hay suficiente refrigerante, hay una falla en la electrónica de control, tiene el compresor defectuoso u obstrucciones en el flujo de aire.
Cuando notamos que algo va mal, es momento de hacer un diagnóstico rápido para ver dónde está el origen del problema. Lo mejor es echar un ojo cuanto antes para que el problema no vaya a más y lo podamos solucionar nosotros mismos.
Los motivos pueden ser varios, pero casi siempre se repiten. Por eso, aquí vamos a resumirte cuáles son los más comunes para que tú (o un profesional si no tienes idea de bricolaje) lo pueda solucionar.
Lo más lógico en este caso es que el causante sea el compresor, que esté averiado o se haya obstruido. De ser así, revisa la parrilla de ventilación de la unidad exterior (algo que debe hacer el técnico).
Primero echa un vistazo a la pantalla del equipo para ver si aparece un código que te facilite el proceso. En caso de que no aparezca o el problema persista, lo mejor es que contactes con el servicio técnico de la marca.
Otra opción es que se produzca una fuga de refrigerante. Este problema no aparece por arte de magia, suele venir enlazado a una ruptura de algún tubo o componente. En este caso, es vital que el problema lo revise un especialista para que selle la fuga e inyecte de nuevo el gas.
En los espacios en los que se cede calor y se enfría, es lógico que la bomba de calor genere condensación. Aun así, estas gotas no deberían caer porque los fabricantes incluyen sistemas para evitarlo.
Si ves que se forma un pequeño charco, puede que no esté bien realizada la conexión o se haya obstruido.
De ser así, puedes retirar la bandeja y manguera, limpiarlas o cambiarlas por otras del mismo tamaño. Si está situada en un lugar de difícil acceso, mejor avisa al servicio técnico para que lo revisen.
Esta bandeja de condensación junto al sifón puede que se sequen en temporadas de elevadas temperaturas. Esto hace que suba el aire desde el desagüe y expulse el mal olor a través del dispositivo.
Para solucionar esto, tendrás que levantar la tapa frontal para acceder al agujero y echar un poco de agua hasta que se llene el sifón. Así, el aire no circulará por los desagües y cesará el mal olor.
Aun así, lo mejor que podemos hacer para evitar llegar al punto de llamar al técnico es llevar un correcto mantenimiento. Además, te conviene hacer las revisiones obligatorias porque la sustitución e incluso reparación de una bomba de calor no es barata.
El mantenimiento de este aparato puede separarse en dos tipos de tareas, las fáciles y las difíciles. Por un lado, está la limpieza de filtros, parrilla, comprobación de desagüe… y por otro son las revisiones periódicas del servicio técnico.
No nos lo hemos inventado nosotros, existe una regulación marcada en el RITE (Regulación Nacional de las Instalaciones Térmicas en los Edificios).
Por ello, tendrá que hacerlas un profesional cualificado para que tengan validez legal y cumplan con la normativa. Teniendo todo esto en cuenta, conseguirás anticiparte a las averías de tu sistema de calefacción y gastarás mucho menos dinero.
Para solucionar la mayoría de problemas asociados con las bombas de calor, es fundamental limpiar los filtros regularmente, comprobar que el termostato está correctamente ajustado y, si el problema persiste, contactar con un técnico para revisar el nivel de refrigerante.
También es recomendable verificar el suministro eléctrico y revisar los fusibles. Nosotros también aconsejamos apretar las piezas sueltas y limpiar las aspas del ventilador.
En invierno, es importante asegurarse de que la bomba de calor tiene activado el modo de descongelación automática y revisar el drenaje para evitar acumulación de agua que pueda congelarse.
Por último, es recomendable usar la programación horaria y activar el modo ECO para optimizar la eficiencia energética. En la mayoría de los casos los problemas pueden solucionarse con un mantenimiento adecuado y pequeños ajustes.
Para aumentar aún más el ahorro, puedes venirte a EnergyGO con nosotros y conocer todas las ventajas de nuestra energía verde. Llama al 900 622 700 o entra en nuestra web para informarte.