Contaminación biológica: qué es y cómo daña el medioambiente

25 Febrero 2022 13:00 8 min

No somos solo nosotros. Todos los seres vivos, incluido los que habitan en el mundo microscópico, tienen un impacto directo e indirecto en el medioambiente. Los humanos lo tenemos de forma consciente y deliberada por nuestra actividad; otros en cambio lo provocan por su simple existencia.

Es ahí donde entra en juego la contaminación biológica, un proceso con grandes implicaciones para los suelos, las aguas y el aire, capaz de agravar el conflicto climático de manera silenciosa.

Y es que, a diferencia de lo que sucede con las emisiones de gases de efecto invernadero o la gestión de recursos, el control de los componentes físicos, químicos y biológicos de la naturaleza es bastante más complicado.

Aquí hablamos de parásitos, hongos, virus y bacterias, que con sus propios ciclos de vida van degradando el ecosistema. La implicación más directa de estos seres la notamos en la contaminación alimentaria, pero esa es solo la parte más visible del problema.

La contaminación biológica es una cuestión abordada por distintos organismos internacionales y por las instituciones encargadas de velar por la seguridad de ciudadanos y trabajadores. ¿Te han hablado alguna vez de ella? Es vital entender su dimensión para alcanzar un mundo más sostenible.

Qué es la contaminación biológica

Sin andarnos por las ramas, la contaminación biológica es el proceso de intoxicación de suelos, aguas y aire derivado de los ciclos de vida de microorganismos. Sus efectos, aunque poco visibles, representan un gran peligro para la salud y el equilibrio del ecosistema.

¿Quienes son los culpables? Aunque la variedad es extensa, generalmente se identifica como agentes patógenos a bacterias, virus, protozoos, artrópodos, helmintos y hongos. Se trata, en todo caso, de seres invisibles a simple vista y, claro, difíciles de detectar sin prevención.

En la actualidad el único control de la contaminación biológica se da en espacios sensibles para la salud humana y ecosistemas cercanos a estos. El ejemplo más claro es la manipulación de alimentos, aunque también es frecuente encontrar protocolos en otros espacios de trabajo.

Cómo surge la contaminación biológica

Desde el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales español se aborda la contaminación biológica con controles de seguridad sobre microorganismos (cultivables, contables y muertos), fragmentos, toxinas y partículas producto de desechos cuyo origen es la materia viva.

Para esto se tienen en cuenta las condiciones naturales que estos agentes necesitan para aparecer y multiplicarse. Es decir, las fuentes de contaminación biológica:

  • Temperatura: A más calor, mayor presencia de microorganismos. Algunos como los mohos y las levaduras son capaces de madurar a bajas temperaturas.
  • Humedad relativa: Los ambientes muy húmedos favorecen la aparición de hongos, bacterias y de los ácaros derivados del polvo doméstico.
  • Movimiento del aire: Indica el nivel de movilidad de los microorganismos desde el exterior o desde un reservorio, a espacios habitados.
  • Luz: La de tipo ultravioleta inhibe el crecimiento de microorganismos. Algunas esporas de hongos específicos, por ejemplo, no pueden crecer en oscuridad.
  • Fuentes de alimento: Tanto el agua como la materia orgánica sirven de recursos energéticos para los microorganismos. Por tanto, todo espacio que tenga su presencia, será colonizable y vulnerable a la contaminación biológica.

El microorganismo aparecerá en espacios con alguno —o todos— los factores presentes. Una vez se asienta en el substrato (reservorio), inicia su ciclo de vida. Es decir se desarrolla (amplificación) y salta al aire (diseminación). Este último paso determinará su supervivencia.

contaminación biológica

En entornos de trabajo, señala el ministerio, dependerá de "su arrastre provocado por el movimiento del aire, de las personas o de la maquinaria; la alteración del reservorio debida principalmente, a obras de demolición, al movimiento de tierras o a las operaciones de limpieza".

Fuentes de contaminación biológica

Entendidos los factores de los que se sirven los microorganismos para reproducirse, podemos pasar a identificar algunos escenarios cotidianos en los que la contaminación biológica es algo habitual.

Aquí verás que convivimos a diario con todo tipo de microorganismos, en la mayoría de casos sin ni siquiera darnos cuenta. De acuerdo con la EPA de Estados Unidos, estas deben ser nuestras mayores preocupaciones:

  • Pólenes: Los procedentes de las plantas en periodos de polinización y episodios de viento intenso.
  • Virus: Transmitidos por personas y animales, especialmente mascotas.
  • Moho: El surgido de la descomposición de comida caducada o mal conservada.
  • Bacterias: Transportadas por personas, mascotas y los restos tanto de tierra como de plantas.
  • Mascotas: Los perros y gatos son fuentes importantes de microorganismos por su saliva y también por la caspa animal (escamas de piel).
  • Cucarachas, roedores y otras plagas: A través de excrementos y partes de sus propios cuerpos.
  • Deshechos de ratas: la proteína de su orina es un potente alérgeno que al secarse pasa fácilmente al aire.
  • Centrales de tratamiento de aire (CTA): Son el caldo de cultivo perfecto para el moho y otros contaminantes biológicos. Se distribuyen por toda la vivienda casi sin obstáculos.

Todos estos microorganismos son lo suficientemente pequeños como para que los inhalemos sin darnos cuenta. Y eso supone una clara amenaza para la salud. El peligro de cada patógeno suele venir indicado por grupos.

En la siguiente tabla puedes ver lo que señala la Directiva 90/679/CEE en relación a la seguridad de los trabajadores. En los ejemplos están los agentes más peligrosos en entornos laborales.

CATEGORÍA DEFINICIÓN EJEMPLOS
GRUPO 1 Agente biológico con pocas probabilidades
de causar enfermedad.
No es necesario identificarlos.
GRUPO 2 Puede causar enfermedad y
suponer un peligro para los trabajadores. Es poco probable
que se propaguen y existen
profilaxis y tratamientos eficaces.
  • Bacterias: Legionella pneumophila
  • Virus: Gripe y otros
  • Hongos: Penicillium sp.
GRUPO 3 Causa enfermedad y además puede propagarse fácilmente. Hay tratamientos.
  • Bacterias: Mycobacterium tuberculosis
  • Virus: Hepatitis B
  • Hongos: Histoplasma capsulatum
GRUPO 4 Causa enfermedad grave y tiene muchas posibilidades de propagarse. No existen tratamientos eficaces.
  • Virus: Ébola

Efectos de la contaminación biológica sobre la salud

La contaminación biológica ya sabemos que puede alterar los ecosistemas, provocar cambios en los animales y enfermar o matar a numerosas especies, pero ¿qué supone para el ser humano?

El efecto de los microorganismos sobre la salud siempre va a depender del grupo al que pertenezca. De todas formas podemos hablar de unos síntomas comunes en casi todos los contactos.

  • Reacción alérgica: destacan la neumonitis por hipersensibilidad, la rinitis alérgica y algunos tipos de asma.
  • Enfermedad infecciosa: gripe, sarampión o varicela causados por las toxinas de los mohos y los hongos.
  • Sintomatologia diversa: estornudos, ojos llorosos, tos, dificultad para respirar, mareos, cansancio, fiebre o problemas digestivos, entre muchos otros.

No hace falta mencionar que las personas mayores y los niños son mucho más vulnerables a la contaminación biológica que los adultos. Lo mismo aplica para personas con patologías previas, especialmente de tipo respiratorio.

Prevención de la contaminación biológica

Para prevenir la contaminación biológica solo se necesita un poco de concienciación. En nuestro día a día podemos evitar la aparición de microorganismos sin gastarnos ni un euro. Basta con que cuidamos ciertos espacios y sigamos prácticas saludables.

A nivel general el esfuerzo debe estar orientado a las zonas húmedas y mojadas. En casa pueden ser los conductos de refrigeración, los humidifacdores, las bandejas de condensación o incluso los baños sin ventilación. Eso en cuanto al moho.

En lo que respecta al polvo —un problema muy habitual en todos los hogares—, debemos centrar nuestros esfuerzos en las cortinas, la ropa de cama, las alfombras y cualquier otra superficie textil.

¿Qué hacer para combatir esta contaminación biológica? Podemos hablar de la limpieza y el mantenimiento de la calefacción y el aire acondicionado, la ventilación diaria, el control de la humedad relativa o incluso la gestión de plagas.

  • Instala y utiliza extractores de aire con salida al exterior en cocinas y baños, y tiende la ropa al aire libre.
  • Airea el ático y los espacios de ventilación de conductos y tuberías: trata de mantener la humedad relativa por debajo del 50% para evitar la condensación en los materiales de construcción.
  • Limpia el humificador según indica el fabricante, y rellénalo con agua limpia a diario: haz lo mismo con las bandejas de evaporación del aparato de aire acondicionado, el deshumificador y la nevera.
  • Seca a fondo los vertidos de líquido en suelos, paredes y alfombras: Intenta hacerlo en un plazo máximo de 24 horas, limpiando o incluso sustituyendo la superficie dañada.
  • Limpia la casa a fondo: Es el mejor método para combatir la aparición de ácaros del polvo, polen, caspa de animales y otros agentes peligrosos. Si eres alérgico trata de utilizar fundas de colchón antialergénicas, lavar la ropa de cama con agua caliente y evitar el uso de muebles difíciles de limpiar.
  • Realiza un mantenimiento del sótano/trastero: limpia y desinfecta regularmente el desagüe del suelo, asegúrate de que no hay fugas de agua y de que la ventilación exterior y el calor son adecuados.
  • Desecha la basura orgánica correctamente: siguiendo los usos adecuados de cada tipo de contenedor (orgánico con orgánico).
  • Mantén una higiene personal elevada: dúchate con frecuencia y extrema la limpieza personal si trabajas en espacios agrarios o en entornos médicos.

La contaminación biológica no es un asunto menor. Aunque no se aborde todos los días desde la prensa ni las instituciones, debemos tenerla bien presente para caminar hacia un mundo más sostenible y seguro.

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