Consejos y recomendaciones para ahorrar energía con la calefacción

02 Noviembre 2021 13:00 6 min

Llega el invierno y comienza la carrera del ahorro. La calefacción es la partida energética que más dinero nos cuesta a los españoles cada año, y por eso la mayoría de recomendaciones y consejos para ahorrar suelen estar enfocados a esta cuestión.

De acuerdo con IDAE, de cada 100 euros que nos gastamos en energía, unos 47 van destinados a cubrir las facturas del gas. Es, por tanto, un enemigo muy peligroso al que hay que hacer frente y especialmente durante los meses de frío (de octubre a abril).

La OCU ya está advirtiendo que las subidas del precio de la luz y la complicada situación energética de España respecto al gas importado de Argelia elevará la factura media del gas este invierno. Si ya estábamos en unos 600 euros de media al año en calefacción, ahora será peor.

¿Es imposible evitar el gasto? En realidad no. Al igual que sucede con los electrodomésticos, las bombillas o el ACS, las partidas de calefacción se pueden reducir. Ah, y no hablamos de apagar los radiadores y echarse la manta por encima. Nos referimos a ahorrar sin pasar frío.

En este artículo queremos explicarte cómo ahorrar en calefacción de gas, gas natural o gasoil de forma sencilla y rápida. ¿Sufres cada vez que te llega la carta de la compañía a casa? Entonces sigue leyendo y apunta todos estos consejos para ahorrar en calefacción.

Purga los radiadores

Debes hacerlo siempre antes de comenzar el periodo de frío. Con el paso del tiempo, la porosidad de las tuberías, los residuos de las recargas y otras cuestiones provocan que se vaya acumulando aire en los radiadores.

Esto no impide que funcionen y calienten la casa, pero sí que necesiten más energía para hacerlo. Es decir, que gastarás más gas para obtener la misma temperatura. A corto plazo no lo notarás, pero si estamos tratando de ahorrar energía, es algo a revisar periódicamente.

Hace poco ya te contamos cómo purgar los radiadores, pero no está de más recordarlo. Si notas ruidos raros o el mencionado incremento de la factura, coge un cuchillo o un destornillador y un tupper, y dirígete al primer radiador tras la caldera.

Solo tienes que seguir el circuito lógico. Abre el purgador y coloca el recipiente debajo. Deja que salga el agua hasta que el chorro sea regular (al principio saldrá a borbotones). Vuelve a la caldera y revisa que la presión esté entre 1 y 1,5 bares. ¡Listo!

Mejora el aislamiento de las ventanas

Aunque no lo creas, gran parte de nuestro gasto en calefacción se va por el fregadero a causa de un aislamiento inadecuado del inmueble. Si vives en una casa con algunos años ya encima, lo más probable es que ni las ventanas ni las puertas sean de última generación.

De acuerdo con IDAE, entre el 25 y el 30% de las pérdidas de calor se originan en las mencionadas ventanas. ¿Cómo solucionarlo? Desde la OCU recomiendan instalar burletes en las juntas. “Son sencillos sistemas de plástico que taponan la entrada de aire”, apuntan.

Si cuentas con un poco más de presupuesto, puedes probar a cambiar las ventanas. Lo que se lleva ahora por la eficiencia y el aislamiento que ofrecen son las ventanas climalit plus. Se trata de un doble acristalamiento formado por materiales especiales que te permitirán ahorrar.

Ah, y no te olvides de revisar las paredes. En la ficha técnica del hogar seguramente vendría indicada la calificación energética (sigue la misma lógica que los electrodomésticos). Con ese indicativo ya te puedes hacer una idea de si tu casa conserva bien el calor.

Cuidado con la temperatura del termostato

Seguro que tienes al típico amigo que se dedica a poner la calefacción a chorrocientos grados de temperatura todo el año, y que cuando tiene calor lo que hace es abrir las ventanas. Vamos, todo un despropósito en términos de eficiencia y ahorro energético.

Como ya te imaginarás, la temperatura que marca el termostato es un buen indicativo de si lo estás haciendo correctamente o no con la calefacción. ¿Cuál es el margen óptimo para no pasar frío pero tampoco dejarte todos los ahorros?

No hay un consenso universal, pero por lo general se recomienda mantenerse rondando los 20 grados de temperatura. “En lugar de ir en manga corta y tener tu casa a 24 grados, cúbrete mejor y baja hasta los 21 grados”, indica la OCU.

Cada grado menos se traduce en un 7% menos de la factura, así que bajar esos tres grados te hará ahorrar un 20%”. Hablamos de que solo por revisar este numerito podrías terminar el año con unos 100 euros más en el bolsillo.

Elige una caldera de bajo consumo

Para atajar un problema de gasto energético lo más efectivo normalmente consiste en acudir directamente a la fuente origen de este. En nuestro caso tenemos que ir a la caldera. Y es que, no todas son iguales ni consumen lo mismo.

Tal y como señala Kommerling, las más eficientes permiten obtener la misma temperatura utilizando entre un 30 y un 40% menos de energía. Para encontrar el mejor modelo puedes guiarte por las etiquetas oficiales. Hay dos tipos de calderas de bajo consumo:

  • Calderas de condensación: son las que aprovechan la energía residual del vapor de agua de la combustión. Suelen ser de gas natural, GLP o gasóleo y consumen de media un 40% menos de energía que sus homólogas.
  • Calderas de baja temperatura: su denominación se refiere a los grados del agua. Es decir, que pueden funcionar con el líquido más frío, y por tanto consumiendo mucha menos energía. Las hay de casi cualquier tipo de gas combustible y ahorran de media un 30% de energía.

Desde Leroy Merlín destaca el buen funcionamiento de las calderas de cogeneración. “Aunque suponen una inversión mayor, la reducción del consumo y del importe en tu factura merecerá la pena”. Consulta si tu comunidad tiene algún tipo de plan Renove y cámbiala.

Aprovecha el calor natural

Suena a Perogrullo pero no siempre lo hacemos de forma correcta. Aunque en invierno hay menos horas de luz al día, los rayos que entran por las ventanas por la mañana siguen proporcionando una buena fuente de calor.

Por eso es recomendable levantar del todo las persianas al comenzar el día, y no poner la calefacción hasta que sea estrictamente necesario. Con esto nos referimos a que trates de caer en la tentación al mediodía, y retrases todo lo que puedas el momento.

Abrígate más, compra alfombras de color oscuro que absorberán mejor el calor y tómate un caldo calentito o date una buena ducha. Todo esto te ayudará a tener la calefacción encendida tantas horas, y a valerte un poco de lo que nos regala la naturaleza.

Podríamos seguir así todo el día pero al final de lo que se trata es de tener un poco de sentido común. Estos consejos para ahorrar en calefacción al final no son más que cuestiones obvias y lógicas en las que a lo mejor no habías reparado.

Si estás pensando en ahorrar este invierno, no lo dudes. Dale un poco al coco, saca tiempo para estudiar lo que haces cada día, y busca una comercializadora de confianza. Llama al 900 622 700 o entra en nuestra web y deja que te ayudemos desde EnergyGO.

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